17.6.06

Eran mentiras

Y sácate el rostro sonriente, cual máscara de peliculilla de una función matineé. Así habló la mujer solitaria.
Sí, solitaria por elección propia, nada popular. Amargo el rictus de su boca, sin sermones, porque no servía para darlos ni para recibirlos, la muy solita a la vera del camino.
- Sácate el rostro, y escribe sobre amores armoniosos y sonríe al mundo, así el mundo te sonreirá. Replicó el muchacho malo, enfáticamente.
Tanta cosa, aspaviento y clac, mentiras.
Al final sólo triunfan los malos de verdad.
O sino mira la lista de los hombres más ricos del planeta.
O sino date cuenta, qué pírrica victoria la del triunfador. Una mentira más.
Así pensaba la mujer desalineada de la norma.
Nada pizpireta, ni encantadora ni buena. Sólo alguien desubicada en la historia común de mujeres perdidas.
Y que trote el caballo por su yegua enferma, que se coman los gusanos la última ilusión y plaf, nada. Esa asonada de la imagen venía contracorriente.
Eran mentiras, la corrosión del espíritu estalla. Eran mentiras, el gesto dulce y la palabra bonita. Vámonos nena, pensó el caótico muchacho malo. Y abrió el diario, sacó un cigarrillo y se acostó con los ojos abiertos. Amanecía y la mujer solitaria desapareció. Ella también era una mentira.
***
Salutes sabatino tiempo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El deschave total :)

Rain dijo...

Literal interpretación, el deschave que no existe.

Te vas por una pendiente. Desciendes, te vas... es sólo algo transitorio.


Y vuelan los pájaros... son rojitos y blancos, y más allá viene el buitre...


aY.