3.4.06

Tu voz partiendo el tiempo

Cuando te vi por primera vez no escuché tu voz. Te deslizabas entre los libros. parece que no te percataste de mi cuerpo palito y de mi emoción al ver aquella foto colocada entre los libros. Parece que no existí para ti. Y yo seguí mi ruta. Vagando por Lima llena de smog y liviandad en los pasos, con mi cuaderno rojo y negro.
Cuando escuché tu voz, me enamoré de ti y no me di cuenta. Siempre que me he enamorado no me he dado cuenta y he seguido mi camino y a veces me he ido lejos y recién he extrañado a quien era el elegido. Una elige y no sabe que elige. Una reúne historias, silba bajito una canción, acaricia un libro, se embriaga y ve entre la gente el rostro del elegido.
Ah, entonces, una sabe, una se da cuenta que se enamoró. Y extraña a aquel, a aquella y se da cuenta que no es sólo amistad si siente una punzada de deseo. Una con su cuerpo palito, se saca las astillas, las pone a un lado y se va por los laberintos, allá afuera donde los gritos se pierden en el tiempo y donde el amor es intermitente.
Tú eres el hombre misterioso con el que fluye el diálogo filo/sófico y así reúno más motivos para escribir.
En medio de la tiniiebla spleen, tú estás.
Tu voz es música para mí. En tu cara, en tu boca, tu voz es tu distinción y si me falta por mucho tiempo, la extraño y la sueño. Y pensar que no lo sabía. Aún me asombra que tu aliento haya estado ausente tanto tiempo de mis días, de mis tardes, de mis noches. Sólo necesito tu voz, pintando la escena. Tu voz sedosa y viril. Tu voz clara y armoniosa. Tu voz firme y aérea, abstracta y cálida partiendo el tiempo. Tu voz saltando sobre mis ojos, como si nada más fuera importante. Y sideral me siento, sideral te siento y por eso quiero escucharte, quiero verte, quiero olerte, quiero que digas "hola" y que desaparezca lo que hace horrible al mundo, escuchándote una vez más, y luego otra vez y otra vez.

7 comentarios:

césar castillo dijo...

¿Tienen destinatario tus mensajes? Me gustan y pienso con curiosidad si están dirigidos a alguien en otras latitudes y distancias. O quizá es una abstracción masculina de tu poesía. O quizá una invocación de algo que deseas con la fuerza de tu corazón... La poesía, abstracción femenina del hombre (o masculina de la mujer), responde a la necesidad de integración hombre-mujer. Es la respuesta a la antigua necesidad de inmortalidad, inmortalidad que responde al sentimiento de amor por la vida. Cuentan algunas leyendas que hombre y mujer eran una sola floración de vida. Éramos tan perfectos y por ello poderosos que, nisiquira los hijos de Dios pudieron gobernarnos; Dios en su infinita cólera dividió estos cuerpo perfectos y hermosos. Ahora la poesía será la herramienta, el hilo que nuevamente unirá nuestros genes.

Anónimo dijo...

Los timbres de las voces seductoras son como cantos de sirena.

Rain dijo...

Hola César.

Ah, te comento, hubo un tiempo en que escribía evocando, otro tiempo fue ficción. Un destinatario de ficicón y bastante hermoso.

Ahora, sí, es alguien que existe y es sí, bastante hermoso.

;)

Bien, le he contetsatdo a su pregunta, realmente curiosa. Y podría haber no contetstado, mas no tengo porqué privarme del placer de decir que sí, que el destinatario es de carne y hueso.

Carpe diem

en medio de todo carpe diem.

Salute con Hole cantando 'violet'.






***





Cantosd e sirena, sería si se limitaran a llamar y llamar cantando. Es algo distinto...


:)

Rain dijo...

I, sabes, es cierto y sigo. Me llegó un trabajo y acciono a dos tiempos. Además tengo ganas de escribir. se trata de sacar lo que está dentro, sea para jugar o para divagar.

y luego... algo diferente.

Supongo que es contra la cosificación.
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:) Drácula se ha esfumado.

césar castillo dijo...

Hole cantando Violet/recepciono O'Connor cantando Nothing compares to u. Te respondí los mensajes. Visítame.

IGGIX dijo...

vitalidad. eso es lo q denota el amor y la pasion, vitalidad

europa dijo...

El Amor es la felicidad de dos, este mengua cuando los dos enamorados se separan, y se aviva de nuevo cuando vuelven a encontrarse, atraídos por un deseo irrefrenable.