13.1.06

Ajedrez en los ojos de Marcel.

Marcel Duchamp dejó la plástica por el Ajedrez. Esa decisión suya, lo transfigura de una manera extraña. Es como si luego de haberse internado entre lo infraleve y el asombro, abandonara toda
expresión creadora, mas tan solo en el campo de la plástica.
Con su mirada traspasó la contemplación y se fue a jugar el juego más hermoso de todos los tiempos, mientras el amor y la muerte lo atisbaban. Y él solamente atinaba a jugar y jugar, hallando estrategias y secretos en largas partidas de ajedrez. Era Marcel Duchamp, el artista más extraño, tal vez el más extraño del planeta.
Ilustración: La partida de Ajedrez, de Marcel Duchamp, 1910.
***
Y es que esa fascinación por el Ajedrez desplazó al arte expresado en la plàstica. Eso es lo que a mí, me conduce a indagaciones sobre los sentimientos de Marcel Duchamp, porque en este tipo de decisiones, no observo a la racionalidad como un generador importante. O esta es una especulación algo extraviada. No lo sé. La certeza de Marcel, era la que no admitía dudas. La certeza y el sentimiento centrífugos en su intensidad irrevocable.

7 comentarios:

Gatito viejo dijo...

Me gusta mucho Marcel Duchamp.Creo que era un hombre apasionado y extraño como bien dices y como tal vive el arte o cualquier afición con pasión y rareza. Es una manera de aferrarse a algo en lo que uno cree con firmeza .La pasión dirigida hacia una cosa concreta , ese juego de ajedrez que ,por otra parte, despierta grandes pasiones en todos los que lo conocemos. Saludos, Vir&

Rain dijo...

Diseñó su propias trebejos, cuyo fino tallado me cautivó, y me cautiva, cada vez que los veo.


Era un hombre singularísimo, sí...


Cálidos salutes.

IGGIX dijo...

q vida interesante, seguida por el itinerario de una estrategia en perpetua evolucion

Rain dijo...

perpetua finita perpetua


*

:-)

Nicho dijo...

El ajedrez es una rama de las matemáticas, o al revés, no sé. Y la rareza, la extrañeza, es una rama de la lógica, o al revés, aunque tampoco sé.

Álvaro Ramírez dijo...

Hermoso apunte, Vir y lleno de cariño por el personaje. Un abrazo cálido.

Rain dijo...

Nicho, creo que es todoe eso de vuelta y al revés: el ajedrez es lo más bello que existe para jugar, par hacer la batalla mental.

:)


*



Querido Álvaro, ahora que lo dices: es así, tengo cariño por gente como Marcel, Gilles, Susan S, Antonin, como si ellos hubieran hecho algo grande por mí exclusivamente y es que en realidad me siento incluida en esa gran marea de dones que nos han dejado con sus cresciones, eso que
alimenta el imaginario y le da sentido a los sentimientos...


Un abrazo.