13.10.06

Retrospectivas II

Si eres sutil, y eres directo cuando hay que ser directo, es como si se te abrieran los horizontes. Allá , aquí, donde sea, es posible captar los colores de la gente.
Suele ser grato conversar con personas diferentes, porque los puntos de vista se agudizan y se encuentra la paradoja en uno mismo. Ls antipatías que el que las siente, cuida, permanezcan intactas, se convierten en molestias. Mantienen alerta al que las experimenta, sólo que esa tensión resulta obstaculizadora. Por eso me ocurre que ahora, cuando siento antipatías, examino por qué están en mí, qué las sostiene, y en cuestión de blogs, es más sencillo comprender por qué; los textos están allí permanentemente para dilucidarlo. Leyendo un blog, las respuestas a los comentarios, los comentarios en sí que el bloguero expresa aquí y allá, son maneras de darse cuenta quién es quién. Si a eso le dicen, entrar en la privacidad de alguien, en una nota insana, me parece una exageración maniquea o una señal de rigurosidad tipo monástica. Lo que me parece realmente insano es suponer, prejuiciar, atacar porque sí, por pura impostura. O en fin, este paréntesis se relaciona con las miradas que uno tiene
acerca de la existencia, ¿o piensan que no es así?


Cuando miro a mi hijo, me digo que quisiera ser mejor, mucho mejor de lo que soy: por ejemplo, ser más vasta para comprenderlo, porque si bien me molesta ejercer el poder sobre él, a veces lo ejerzo con dureza y me pregunto si será eso lo justo. O cómo no resisto a la gente que desprecia a las mujeres, porque no son cultas y sin embargo con los hombres, esta filosa condena se suaviza, y se la pasan elogiándolos o sino enconándose contra unos por hacerse los interesantes. Esas cuestiones domésticas me fastidian y de pronto me olvido, paso a la indiferencia con esas personas y me inquieto después de un tiempo, porque me asalta la idea squella, en la que puedo intervenir, desde mi posición y debatir amicalmente con quienes me suscitan intención de alejamiento. Yo no soy alguien que tenga la voz cantante, es más, la búsqueda de liderazgos me causa tirria.

La complejidad de las relaciones humanas es profunda.
A veces uno está molesto consigo mismo.

Yo era una chiquilla, cuando rechazaba el sentido de la autoridad, porque las que veía, eran todas, sin excepción, ejecutadas con una autocomplacencia cargante y farisea. Los afectos no se perfilaban siquiera en un atisbo. Y siempre la hipocresía asentaba sus réditos. En aras del bien de los alumnos, de una institución, de una idea, de un amor, el autoritarismo estaba alli, remozado con el paso de tiempo, modernizado, aparentemente atenuado, sacaba sus garras y era obvio que había que obedecer. La vocación de maestro, era una referencia, no una realidad. O había profesores que intentaban ser amables, llegando a ser corteses y nada más.

Si quieres acercarte a alguien, tienes que sentir un genuino interés por aquel individuo, porque definitivamente, eso será percibido. Quizás en la blogósfera, no es evidente, porque la mirada a los ojos no está y la distancia física opera sus artilugios, via presentación del bloguero que se muestra en su expresión solícita, enviando saludos afectuosísimos, cubriendo de cierta manera el vacío que en su vidas pueda tener.

Por eso es tan gratificante, sentirse bien con uno mismo, seamos flaquitos o bajitos, altos o bajos, flemáticos, introvertidos, gente que ama a otra gente de su mismo sexo o no, laicos, religiosos, etc. A menos que el que se sienta bien consigo mismo sea un paramilitar, un torturador, un psicópata, sin remordimientos, alguien que cuando era niño, tuvo un quiebre en su vida, una muerte dilatada, una derrota emocional, de la que jamás se levantó, sino para sonreír como si nada hubiera pasado, o para ser un demente enclaustrado en un sanatorio, allí donde la muerte se prolonga enla soledad y el olvido.


Si mi padre no me hubiera legado su amor por la lectura, discerniendo, tal vez hoy yo sería uno de esos seres perdidos irremediablemente, sin amor por alguien, por algo, sin capacidad de crítica y de ir en pos de aquel misterio que habita en la vida y en sus caminos. Ahora, no soy nadie extraordinario, en ningún campo, mas sé que no soy alguien derrotado inexorablemente, que tengo pasiones, y que estoy y no estoy sola.

A la vez sé que no hay nada absoluto. Lo único que es totalizador es el afecto presto a no asfixiar al que se quiere. En eso creo, y por eso la soledad no me asusta.
¿Han pensado en la soledad sin temer?

Recuerdo a una chica que siempre buscaba estar acompañada, evitando permanecer sola, como si fuera un hecho para subestimar, estar solos, siquiera alguna vez.

Eran los tiempos de la guerra en Perú.
A mí me gustaba caminar sola, algunas veces.
Me gustaba y me gusta ir al cine, sola, preferentemente y si no veo el mar con mi niño, voy sola a ese encuentro, que me resulta profundamente espiritual, dionisíaco.

Ah, y me siento más que bien entre las multitudes, como si formara parte de un conglomerado irrepetible: las marchas, los conciertos, e incluso ver a corta distancia la procesión del Señor de Los Milagros.

(A propósito, estamos en octubre y las calles céntricas de Lima, se ven alteradas en su ritmo cotidiano, cuando salen los devotos del Señor de Los Milagros, con sus hábitos morados, sus oraciones, el coro, y todo lo que rodea a la Procesión: la venta de los tradicionales turrones y potajes.
Todo eso siempre se siente como algo delicado, rodeado de una materialidad que no puedo rechazar: son tradiciones, expresiones religiosas, cierta fé, miles de miradas enfervorizadas, expresiones que soy incapaz de mirar cuestionándolas o con desdén)




Por el vendaval de las imágenes, recuerdo esas marchas juveniles, allá, lejos, y mis ojos asombrados uniéndose a otros en un magnetismo que sé, recordaré mientras viva.

Porque no hay máquina del tiempo, y la nostalgia nos arrebata el presente.
Los recuerdos están en una caja imaginaria y hoy el prisma de las horas que vivo y veo pasar, me hablan de nuevas sensaciones, como escuchar la voz de mi amigo a través del celu. Es la voz que pertenece a quien conozco hace más de diez años. Ah, y puedo percibir una inflexión de alegría, una desmesura,

el kapelú se forma
el rizoma sale
el rizoma vuelve

Amigo querido, me recuerdas. Yo, nunca te dejé de querer.



***



Cuando me toque quedarme sola sola, tal vez cantaré.
La certeza que tengo, es que escribiré, hasta que sea posible, escribiré.


¿Tú escribirás?

hay respuestas que no necesitan confrontarse con el tiempo

¿dónde quisieras estar cuando te quedes en soledad?
¿ves muy lejana esa realidad?


Si quieres, piénsalo.
Puede ser hermoso, sin inquietud.

6 comentarios:

Fran dijo...

Vamos, y kien no prejuicia?

Rain dijo...

Ah, hay que intentar no hacerlo que claro, no somos perfectos.
Prejuicios, hay tantos que la gente se acostumbra a ellos o a verlos como parte de la vida. Por los prejuicios, muchos se ven afectados y marginados. Una perla no más: el racismo.

Salutes Treciano.

Anónimo dijo...

Cuando esté sola, espero aun así no poder estar ni siquiera conmigo misma, espero cuando este sola solo quedarme en la memoria con el rostro de mi hija, espero no tener que pensar bien o mal de nada ni de nadie, espero solo sentirme feliz.
Hubo un tiempo...no tan lejano...y yo cazaba mariposas y las soltaba en mi habitación...
estaba mas sola que un hongo...y reciuerdo tb...era inmensamente feliz.

saludos vir

Di

KuruPicho dijo...

Buena pregunta...Ahora que aparentemente a veces estamos agobiados del otro y que mezquinamos nuestra soledad, especialemnte para leer, no medimos el alcance total de tu pregunta.Buena, sí, muy buena...

Rain dijo...

Hola Di, qué imagen tan linda: las mariposas revoloteando en tu habitación.


Oye, así como va el mundo, algunos seguiremos pensando mal de gentes como los guerreristas y cía, de la basura andante, a la que no le importa más que su enriquecimiento... sino cómo ...

Salutes y que tu soledad sea como la sueñas...




***


Kurupi, pensaremos...
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Me ha cautivado el post sobre el príncipe detective que tal vez sueñe con él...tanto así...

:)

fran dijo...

A veces, los aficionados como nosotros(al menos yo), escribimos en base a nuestro prejuicio del mundo o nuestros sentimientos, y entre tanto prejuicio op punto de mirada, a veces, vislumbramos esa lucecita ke nos cobija el alma.