30.6.06

Y aquella estrechez de corazón...

Cuando escuché aquella canción por primera vez, me dije que me atraía su tono delirante, esa especie de rabia amorosa que disparaba su tono contra el egoísmo.

Y me preguntaba ahora en qué consiste el egoísmo. Más allá de los preceptos religiosos y el discurso moralista a secas. Más allá de los 'debes'.

Veo a la gente creyente, portándose como gente realmente maligna. Lo veo todos los días en los diarios, en las noticias policiales, en las informaciones sobre polìticos malversadores, gobiernos infames, gestos cotidianos en la calle, desamor rampante en el acto de alguien al que se le pide un favor chiquito y niet, ni te hace caso, o uno mismo cayendo en la indiferencia ante lo que pasa cerca: alguien que sufre, la desolación en tus narices y plaf, qué importa. Mientras no altere la pseudo tranquilidad de las circunstancias, qué importa.

O es que la gente ayuda a otra gente por exhibir su 'bondad' ante otros, por una segunda intención oculta. Algo avieso. Algo turbio.

Por eso últimamente suelo pensar en los amigos. Extraño la amistad.

Extraño ser amiga.

Extraño el buen querer.

Los amigos que nos conocen bien y nos quieren son gemas vivientes.

Siempre hay que conocer a la gente, y antes que juzgarla, intentar conocerla. Creo que hay motivaciones que una desconoce, para que el otro tenga gestos desconcertantes. Sólo que hay veces que hasta cierto punto a uno le es posible ser comprensivo, porque es cierto que sino te humillan y te dan la espalda.

Ah, esa estrechez de corazón. Ante todo, me he preguntado ¿y mi estrechez de corazón?

Soy imperfecta y no me precio de serlo. Creo que intentar ser mejor es una premisa para vivir más libre. Creo que mis defectos, puedo revertirlos, puedo entender que la vida no es bella siempre y que cuando es bella, puedo grabar esa sensación sublime de armonía para repetirla a solas, de alguna manera cuando buuuuum, hay pena dentro de una, o cuando la soledad no es gratificante y la estrechez de corazón de alguien ha chocado conmigo.

Es que no quiero tener estrechez de corazón, es que no quiero ser egoísta de esa manera en la que absorbo la alegría del otro. Por eso escribo aquí, también, creo que sí, es por eso.

Es que de golpe no se sabe por qué escribe uno. Repentinamente, como ahora, se descubre uno de los estímulos para escribir. Intempestivamente la dicha tiene un nombre, una cara, un momento.

Luego, todo es bruma, duda, azar.


Y nadie es sublime siempre. Nadie.





***


Y ese aire trágico de Jorge González cuando canta 'Estrechez de corazón', me hace sonreír. Inevitablemente sonrío.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Oye Vir&, esa canción rompe la ola nocturna.


Un tipo egoísta es un celoso compulsivo, por ejemplo. Yo lo soy.

Rain dijo...

Es bravo, esoi de ser un celoso extremol, eh

si he visto unas escenas de película, con quiebre y ojos d efuego, que para qué lo cuento

aaahhh mejor ni lo recuerdo.

Anónimo dijo...

¿Por qué no recordarlo?

recuérdalo, así afilas tu intuición y escapas de los que somos así. Es que me caes bien, por eso te lo digo.

Carlox dijo...

yo no entiendo de estrechez de corazón. me gustaría entenderlo, me haría menos vulnerable y me ahorraría buenas dosis de dolor.

dice un filósofo pesimista que las personas son movidas por uno o dos de tres resortes: bondad, maldad o egoísmo.

entonces creo que el hecho de "exhibir" bondad está mezclado con egoísmo de alguna forma.

lo de estrechez de corazón puede ser completamente egoísta.

y la maldad se explica sola.

saludos Vir.

Gatito viejo dijo...

No, Vir@, mejor no conocer la estrechez de corazón, mejor tener un corazón y arrojarlo al aire como una cometa y correr tras él, intentando que no lo derrumbe el aire. Saludos

Rain dijo...

"La maldad se explica sola",
¿tú crees Syd?



Te referías al viejo Emile?

Esta vez sólo he preguntado Syd.









***



Gatito viejo, con ese corazón papalote me quedo.

:)

Abracito, cuídese usted (que no es un pedido cortés, cuídese usted por favor).