25.4.06

Escenas gratas de la vida real e irreal

A veces uno se encapsula para no asfixiarse en la ventolera de la vida real. Es decir uno sabe del declive del país en que uno nació, creció, y se jodió, maravilló y en un sin número de motivos más, motivos menos, se formó, se hizo individualidad y toda esa vorágine, plaf del ser y sus rollos existenciales, cotidianos, domésticos, complejos: locura suavizada por las rutinas, locura que no es para estar en un sanatorio psiquiátrico o quizás sí, con litio y largas sesiones en el diván con el terapeuta, ah glorioso Lacan líbranos del todo mal. Todo eso en la perplejidad o el azoramiento, la ira, el encono, la tristeza y clac, el sonido del sucio corazón en el raxiado imparable

(leáse :
raxiado: alucinante mezcla de divagues, lucidez y dudas)


El resultado es la aguda percepción de lo grato.

Eso me ha pasado en estos días, aunque también me puse en estado filoácidotierno/no tierno.

Cuento la escena más linda:

Yo llevando en brazos a Doria, su corazón de tres meses apoyado en el mío. Su suave cabecita tibia y sus ojitos negros, sonrientes. Un hoyito en su mejilla izquierda, su ceja derecha levantada, y un 'gu' suave exhalado cuando le echo el agua a sus cabellos. Y prosigo, bañándola mientras ella, serenamente está en la blanca tina donde mueve sus piernecitas mientras exprimo la anaranjada esponja y el jabón líquido cae a su espalda, a su ombligo, a sus axilas.

Doria, bellísima bebita. Angelita de mis días amables.

En esta calle parisina en la que el sol entra el atardecer sorteando a los árboles, imagino a Doria en su coche azul y yo hablándole de la primavera en París y que cuando crezca iremos a ver las pinturas de Van Gogh.

Doria me escucharía atentamente como cuando oye los poemas de Javier Sologuren y sonríe. Y al sonreír me hace feliz.



Adquirí el encendedor que quería. Sí, el de acero con aplicaciones sobrias. Cuando lo usé y encendí un cigarrillo, saboreé el momento y aluciné una escena deliciosa.

Esa es mi escena secreta.


***

'Ly O Lay ALe Loya' y 'Vietnam', nuestras canciones.

Doria sentada en su coche azul escucha y ríe. Me digo: qué ojitos tan hermosos tiene la angelita.

Esta grata escena es angelical.

Estaba olvidandándome de los ángeles. Ay.


***


El gato y la mujer rapada.

Escena de la vida onírica: una mujer de espaldas al ecrán que proyecta desde una cabina supersónica LN,

la mujer se ha liberado de toda culpa y cada herida que se observa en la foto es una expresión del pasado.

LN la dibuja compasivamente, saca témperas, plumillas, observa de perfil a la mujer que le conversa y se enamora de LN porque él es como un ángel descarriado y amable que dibuja y luego estudia y estudia en las largas noches donde todo desaparece y sólo quedan la música y él.

La mujer rapada llora levemente. Un gato negro viene a su encuentro. LN ya no está. Como en todo sueño, hay desorden y el gato es un demonio, oh, no, el gato es un ángel loco, oh no, el gato es un vampiro ingenuo. La mujer rapada se va con el gato, sin heridas, con jeans negros y una blusa roja. Sin pasado triste ni nada que le mate las ganas de bailar en un bar extravagante, mientras el gato la mire desde una esquina, sobre un piano rojo de cola.

- Oye, mujer ¿qué te pasa?, dijo el capitán Pepito a la descabezada que se había sacado los pies colocándolos a un costado.

- Ah, tú siempre tan racional, contestó la descabezada.
¿Acaso has olvidado que soy una creación de Rene Magritte y que tú eres un invento de la mujer palito?

- Y el nombre que me puso, ' Pepito', eh, dijo el capitán.
Protesto, oiga mujer palito ¿dónde está usted?

Manzanas fragantes.

Comías una y me encantó la gracia de tu manera para masticar, caminando por la orilla del mar. Oye, tú eres tan sencillo y extraño.

Oye, tú eres una canción de 'Pulp'.

Amigos, eh. Hace tiempo que no conocía a alguien amable. Mi amigo con su risa de cascabeles y sus creaciones de papeles y alambres inclinados como si se acercaran al cieloraso o al tiempo coloreado en una escena grata de la vida real.


- Párate sobre la punta de la Torre Eiffel, dijo la manzana enamorada al manzano alocado.

- ¿Cómo? ¿crees que estoy tan loco como para suicidarme por tu desfachatado deseo?
Soy un manzano díscolo, lo sé, más no idiota.

Y dichas estas palabras, el manzano se puso su antifaz.


Foto e ilustraciones:
Arriba, calle parisina, por Gerard Laurent. Luego, ilustración de Joel Witkin. Abajo, pinturas de Rene Magritte.

10 comentarios:

mujer de lluvia dijo...

Una escena surreal...en mi desesperante impavides mis ojos le dicen a mi cerebro lo dificil que resulta "echarse a soñar un poquito en este pais" . Aqui no , aqui, cada dia se hace mas dificil tirarse al sol y ponerse a soñar....
Pero me resisto..los ojos de Gogo mi sobrinito, grandes y negros me piden que soñemos..sera como la sonrisa de Doria que te hace feliz ,como los ojos de Gogo que me dicen "echate a soñar" y entonces YO como TU.... vuelvo a soñar y a sonreir...
saludos

Rain dijo...

Gogo Doria

y es que esos son los únicos ángeles que existen, los bebés.

los demás somos ángeles caídos.




***

Gran salute mujer de lluvia.

i dijo...

Tengo unos sobrinos de cariño, hijos de amigos super cercanos, por los que he sido capaz de olvidarme de la muerte.

Rain dijo...

Absoluto. Si tienes un bebé en brazos y en ese bebé hay algo cercano, además d esu pureza,

todo lo demás pasa a segundo plano.

Y es breve, lo sé.


***

Por eso recuerdo con cierta extrañeza, cómo hace años una poeta (excelente, sí)
decía en una entrevista que le hicieron, si recuerdo bien, en canal 7, que 'lo común era decir palabras tiernas sobre los bebés, cuando a ella le daban tirria' o algo así, son ese sentido.

Con todo lo turbio que sé existe, me es imposible ver algo mínmamente horrendo en un bebé.

Eleafar Cananita dijo...

jajaja

la ventolera de la vida real

Comías una y me encantó la gracia de tu manera para masticar

Oye, tú eres una canción de 'Pulp'

Soy un manzano díscolo, lo sé, más no idiota.


:) adorable.

Rain dijo...

Cananeo :)


ay cananeo, dirás cómo quieres sea tu monotrema?

chocoadicta dijo...

Una escena así de surreal necesito para mis sueños aunque primero debería conseguir cerrar los ojos...

Kaco dijo...

"cada herida que se observa en la foto es una expresión del pasado"
Me dejaste pensando con esto y en el desvariar me preguntaba si no será un error insistir en la herida (tantas veces se habrá hecho) cuando la herida ya no existe en realidad, porque es una herida pasada, una construcción mental, y lo que existe y está es la cicatriz, que si te lo ponés a pensar es un triunfo de la carne frente a la herida, es su recuperación, es la fuerza vital reproduciendo las células que hagan falta. Lo pensaba en relación al baile de la mujer rapada olvidada ya de su pasado triste y con las heridas fulminadas, desaparecidas. Todo baile nutriente se da en el aquí y ahora, ¿no?

Hasta pronto

Rain dijo...

Mi querida Ángeles, me gustaría escribir un guíón cinematográfico con dialogos bárbaros.
:)





***




Bakán la reflexión. La asumo.

Sí, hasta pronto Kako.

IGGIX dijo...

javier sologuren, q hombre tan grato q conoci entre gente grata alla en chaclacayo(el no tiene la culpa de mi presencia)...son pieles q he ido perdiendo a lo largo del tiempo...bien por lo del encendedor