Hay situaciones y personas que extraen de uno lo mejor o lo peor. Una polarización que radicaliza en una u otra dirección nuestras miradas, percepciones, todo eso que nos hace ser como
somos. El discurso moralista se diferencia del que no lo es por la nota pedante sea sutil o no, por establecer un canon, normas inamovibles: rancias ortodoxias.
Partiendo de ese reconocimiento, pensar que analizando el reaggeton definirá como ubicarse frente a su influjo, resulta insuficiente. Si yo tuviera 17 años posiblemente cedería a su efecto. Así hoy, la comida chatarra es sabrosa desde que te ponen frente a una hamburguesa rebosante de mostaza con un poquitín de lechuga. Es la rapidez en todo lo que tiene adeptos, la comida preparada en planchas rodantes, la música servida en discos breves con sonidos pegajosos. En el reaggeton, por ejemplo, sus uniritmos saturan cuando no te dejas encerrar en la rutina aunque
ésta se presente como música. La repetición de un sonido, como la idea que no se amplia sino que se constriñe. El tam tam que se baila mientras cantas sobre cómo llevarte a la cama a la chica que te gusta. Y algunos dirán que eso es franqueza, porque eso es lo que se ha sentido hace siglos mas siempre ha sido encubierto con el advenimiento del romanticismo medieval.
El sexo colmando cada poro de tu cuerpo con reaggeton para bailar. Así que opera el caos en su acepción destructiva calando en la nota de una presunta deshinbición. O sea que las fronteras que delimitan lo que es soez o no, se difuminan.
Paolo de Lima alude en uno de sus posts, al reaggeton inteligente. Seguramente se refiere al que un amigo me hizo escuchar hace poco y que hablaba de vivencias cotidianas en la calle y se rebelaba ante la miseria aceptada como legítima, contra todo lo que sea resignación a un supuesto eterno: siempre habrá pobres y ricos que no es lo mismo que decir que siempre habrá negros, blancos, mulatos, mestizos, etc. El fatalismo.
Así que por la vía de las letras hay otra salida para el reaggeton por ahora. Aquel disco mostrado por mi amigo, antes de que escribiera sobre estos ritmos, será escuchado en una próxima visita. Tendré más elementos para decir que sí, que hay un reaggeton inteligente, ¿lo hay?. ¿Hasta qué punto? no sé, mas lo sabré.
Sin embargo debo decir que si se trata de modas que se convierten en clásicos, la cumbia está rayando en estas tierras, difundida más allá de las fronteras y que su impacto no es nada desestimable en comparación al que ostenta el reaggeton. El post escrito por Paolo de Lima al respecto me resultó clarificador. Si hablamos de la Chicha, ya estaremos hablando de diversificaciones. De la Chicha tengo unos recuerdos duros: sonidos de peleas, insultos en las fiestas donde vía inmensos parlantes, se escuchan gritos agresivos y si estás pasando cerca del lugar del cual provienen, puedes presenciar la salida de los que se acuchillan en sus reyertas. En un despliegue visceral que ya nada tiene que ver con el imaginario kitsch, la Chicha reproduce muchas veces una violencia cuasi lumpen. Estamos ante la Chicha que grita replegada en sus resentimientos a caballo entre el delito por el delito y el delirio. Llegando a este punto, pienso en la movida punk en Inglaterra. Chicos que desafinaban con sus guitarras que eran como armas de fuego convertidas en música. Cuestionando el establisment, puteando las condiciones de vida en los suburbios. Y luego por natural asociación, pensar en el llamado del movimiento del rock subterráneo que nace en Lima, con sonidos sucios, erráticos y potentes. Lima fue como otras ciudades en el mundo, foco de una resistencia juvenil en medio de los bombazos, toques de queda y violencia extrema. Eran los convulsos 80's cuyos ecos se sienten en este siglo; considerando que la cumbia que luego se convirtiera en la llamada chicha irrumpiera en el espectro nacional, expandiéndose a otros países. Y se comprende que nuevamente sea el corazón del país, que recibiendo millones de migrantes propiciara una fusión musical donde la tristeza del huayno se trastocara en cumbia andina y luego en chicha, un frankestein musical con señales de ciudad.
Calificar a las expresiones musicales diciendo: ésta es buena, ésta es mala, sería la opción más cómoda. Lo que sucede es que hay gamas, corrientes, actitudes, circunstancias, visiones, y en esos ámbitos, la cumbia de raigambre andina y norteña que es la más popular, preserva cierta frescura en su intensidad. Hay un romanticismo declaradamente férreo que atraviesa la cumbia y la sella con emociones que originan temas superpopulares como éste:
Cuando ves a tu alrededor que la gente ama canciones como Embrujo, vas comprendiendo cómo se va desarrollando la identidad de los peruanos. Análogamente puedes comprender otras idiosincracias por sus más entrañables ritmos. Aquellas canciones que millones de personas bailan apuntan a lo que significan las modas más allá de las imposiciones de la publicidad.
Personalmente espero bailar Embrujo en alguna ocasión. Sin duda disfrutaré mucho aquel momento.
Con la fusión rock huayno el boom que irrumpió vía la telenovela peruana Los de arriba y abajo en los 90's por el tema Triciclo Perú, llega la insubordinación del espíritu propia de lo que se resiste a ser etiquetado en beneficio de lo meramente comercial. Marca esencial del rock que con sus diferentes registros derivados se ha expandido mundialmente como un fenómeno perenne. Los Mojarras, luego de Del Pueblo Del barrio son la paradigmática banda que pasando sinuosidades y templándose en sus rutas con el afianzamiento de sus creaciones convoca masas juveniles, sorprendentemente. Una de esos encuentros multitudinarios se realizó en el Estadio Nacional, el 15 de Julio del año pasado en un gran homenaje a Néctar, el grupo musical peruano que muriera en un accidente de ómnibus en Argentina. Como sucediera con Alianza Lima, equipo de fútbol que pereciera en un accidente aéreo, causando un pesar terrible entre la hinchada, en diciembre de 1988, así la muerte de los integrantes de Néctar conmovió al Perú. El estadio Nacional fue el lugar donde Los Mojarras dedicaron Triciclo Perú al Grupo Néctar. In memoriam.
Alma para conquistarte, corazón para quererte y vida para vivirla junto a ti, letras de un vals peruano que rockeando adquieren otro tono: el amor es una canción irredenta.
¡Llegó la chicha Chic!, post de Paolo de Lima en el blog Zona de noticias.
somos. El discurso moralista se diferencia del que no lo es por la nota pedante sea sutil o no, por establecer un canon, normas inamovibles: rancias ortodoxias.
Partiendo de ese reconocimiento, pensar que analizando el reaggeton definirá como ubicarse frente a su influjo, resulta insuficiente. Si yo tuviera 17 años posiblemente cedería a su efecto. Así hoy, la comida chatarra es sabrosa desde que te ponen frente a una hamburguesa rebosante de mostaza con un poquitín de lechuga. Es la rapidez en todo lo que tiene adeptos, la comida preparada en planchas rodantes, la música servida en discos breves con sonidos pegajosos. En el reaggeton, por ejemplo, sus uniritmos saturan cuando no te dejas encerrar en la rutina aunque
ésta se presente como música. La repetición de un sonido, como la idea que no se amplia sino que se constriñe. El tam tam que se baila mientras cantas sobre cómo llevarte a la cama a la chica que te gusta. Y algunos dirán que eso es franqueza, porque eso es lo que se ha sentido hace siglos mas siempre ha sido encubierto con el advenimiento del romanticismo medieval.
El sexo colmando cada poro de tu cuerpo con reaggeton para bailar. Así que opera el caos en su acepción destructiva calando en la nota de una presunta deshinbición. O sea que las fronteras que delimitan lo que es soez o no, se difuminan.
Paolo de Lima alude en uno de sus posts, al reaggeton inteligente. Seguramente se refiere al que un amigo me hizo escuchar hace poco y que hablaba de vivencias cotidianas en la calle y se rebelaba ante la miseria aceptada como legítima, contra todo lo que sea resignación a un supuesto eterno: siempre habrá pobres y ricos que no es lo mismo que decir que siempre habrá negros, blancos, mulatos, mestizos, etc. El fatalismo.
Así que por la vía de las letras hay otra salida para el reaggeton por ahora. Aquel disco mostrado por mi amigo, antes de que escribiera sobre estos ritmos, será escuchado en una próxima visita. Tendré más elementos para decir que sí, que hay un reaggeton inteligente, ¿lo hay?. ¿Hasta qué punto? no sé, mas lo sabré.
Sin embargo debo decir que si se trata de modas que se convierten en clásicos, la cumbia está rayando en estas tierras, difundida más allá de las fronteras y que su impacto no es nada desestimable en comparación al que ostenta el reaggeton. El post escrito por Paolo de Lima al respecto me resultó clarificador. Si hablamos de la Chicha, ya estaremos hablando de diversificaciones. De la Chicha tengo unos recuerdos duros: sonidos de peleas, insultos en las fiestas donde vía inmensos parlantes, se escuchan gritos agresivos y si estás pasando cerca del lugar del cual provienen, puedes presenciar la salida de los que se acuchillan en sus reyertas. En un despliegue visceral que ya nada tiene que ver con el imaginario kitsch, la Chicha reproduce muchas veces una violencia cuasi lumpen. Estamos ante la Chicha que grita replegada en sus resentimientos a caballo entre el delito por el delito y el delirio. Llegando a este punto, pienso en la movida punk en Inglaterra. Chicos que desafinaban con sus guitarras que eran como armas de fuego convertidas en música. Cuestionando el establisment, puteando las condiciones de vida en los suburbios. Y luego por natural asociación, pensar en el llamado del movimiento del rock subterráneo que nace en Lima, con sonidos sucios, erráticos y potentes. Lima fue como otras ciudades en el mundo, foco de una resistencia juvenil en medio de los bombazos, toques de queda y violencia extrema. Eran los convulsos 80's cuyos ecos se sienten en este siglo; considerando que la cumbia que luego se convirtiera en la llamada chicha irrumpiera en el espectro nacional, expandiéndose a otros países. Y se comprende que nuevamente sea el corazón del país, que recibiendo millones de migrantes propiciara una fusión musical donde la tristeza del huayno se trastocara en cumbia andina y luego en chicha, un frankestein musical con señales de ciudad.
Calificar a las expresiones musicales diciendo: ésta es buena, ésta es mala, sería la opción más cómoda. Lo que sucede es que hay gamas, corrientes, actitudes, circunstancias, visiones, y en esos ámbitos, la cumbia de raigambre andina y norteña que es la más popular, preserva cierta frescura en su intensidad. Hay un romanticismo declaradamente férreo que atraviesa la cumbia y la sella con emociones que originan temas superpopulares como éste:
Cuando ves a tu alrededor que la gente ama canciones como Embrujo, vas comprendiendo cómo se va desarrollando la identidad de los peruanos. Análogamente puedes comprender otras idiosincracias por sus más entrañables ritmos. Aquellas canciones que millones de personas bailan apuntan a lo que significan las modas más allá de las imposiciones de la publicidad.
Personalmente espero bailar Embrujo en alguna ocasión. Sin duda disfrutaré mucho aquel momento.
Con la fusión rock huayno el boom que irrumpió vía la telenovela peruana Los de arriba y abajo en los 90's por el tema Triciclo Perú, llega la insubordinación del espíritu propia de lo que se resiste a ser etiquetado en beneficio de lo meramente comercial. Marca esencial del rock que con sus diferentes registros derivados se ha expandido mundialmente como un fenómeno perenne. Los Mojarras, luego de Del Pueblo Del barrio son la paradigmática banda que pasando sinuosidades y templándose en sus rutas con el afianzamiento de sus creaciones convoca masas juveniles, sorprendentemente. Una de esos encuentros multitudinarios se realizó en el Estadio Nacional, el 15 de Julio del año pasado en un gran homenaje a Néctar, el grupo musical peruano que muriera en un accidente de ómnibus en Argentina. Como sucediera con Alianza Lima, equipo de fútbol que pereciera en un accidente aéreo, causando un pesar terrible entre la hinchada, en diciembre de 1988, así la muerte de los integrantes de Néctar conmovió al Perú. El estadio Nacional fue el lugar donde Los Mojarras dedicaron Triciclo Perú al Grupo Néctar. In memoriam.
Alma para conquistarte, corazón para quererte y vida para vivirla junto a ti, letras de un vals peruano que rockeando adquieren otro tono: el amor es una canción irredenta.
¡Llegó la chicha Chic!, post de Paolo de Lima en el blog Zona de noticias.

