4.9.06

Sonic Youth y lo que no entiendo

Escucho una canción y las meditaciones se me cruzan en un cortocircuito imaginario.

Necesito escuchar a Sonic Youth y voy a a hacerlo.

Algunos desarrollamos nuestra propia terapia para entrar a nuestras psiquis. Algo de Cooper chocando con Lacan y Freud, un testarudo intento, una pretensión con cierta fé. Y funciona, como si al sujetarse a la vida fuera lo mejor. Cuando no funciona, uno se sienta a la orilla del mar o si prefiere, desde el mirador, con un cigarrillo contempla ese piélago enigmático, antiguo, fresco, visceral, sereno, perenne.

Algo material y hosco a veces es lo preferible, dulces ahora niet. Un cebiche con ají y un calamar crocante, sí. Una palabrota de por medio, dos, tres. La expresión corporal, algo incomprensible, y estirar las piernas sobre el sillón, simple me dirás, y qué sé yo, si soy alguien sin más máscara que mi rostro.

El rostro es una enajenada demostración de sinceridad en su soledad.

Sonic Youth y las canciones que necesito, luego caminar por esa playa, o no. Ir al centro de la ciudad el lunes, ahora que el sol es leve, en los días finales del invierno, aunque aquí no sea como en Europa, y siga siendo invierno cuando comienza la primavera

es tan hermoso ver cómo de un día a otro cambia todo y las flores nacen sorprendentemente,

es un acto de prepotencia de la naturaleza, ver cómo a la vez ya no hay neblina ni lluvia.

El error o la insistencia de la naturaleza, el clac clac de este tiempo,

así que voy por algo que me saque de las palabras opacas, de los brillos necios, de la inocente meditación

un helado, eh, y que sea de frutas,

una ensalada fresca con mucha lechuga y pepinillo

y las canciones de Sonic Youth



algo de Blake, después el viejo Bucowski y luego por contraste Cavafis,

eso es la gloria dentro del caos.

Quizás tengo la capacidad de ser un camaleón anímico. Si no fuera mamá, no sé qué sería de mí.


Ah, podría ser una maga sin varita mágica,

una viajera empedernida subiendo las escaleras que conducen a un templo budista,

alguien que escribe en una oficina bulliciosa mientras pasan por mi lado, chicos rapados con piercings y libros extraños de autores desconocidos,

una corsaria de los tiempos posmodernos,

alguien que aceptaron en equipo de filmación y que alucina enfocar la cámara en el lugar exacto o en el punto bellamente equívoco,

una estudiante en un taller de historietas: para dibujar o escribir,
quién sabe... Ni yo.







Va a llegar mi niño del cole, el bólido tiempo se va alterar: y yo me voy a desalterar.




Foto: Sonic Youth.

Nota.- El cebiche es un plato que los peruanos consumen con extremo placer: fresco en su punto. Algo supremo.

13 comentarios:

treciano dijo...

Deseo probar ese delicioso plato con esas deliciosas palabras...

rain dijo...

Treciano, no sé por tu ciudad, sea posible ubicar un buen restaurante peruano, donde puedas comer el cebiche. Sin darte detalles del emblemático plato, me pregunto si te gustará muchísimo, normal o niet.
Bueno, este día no es precisamente delicioso, mas se ha animado con tu comentario :)

Te veo en tu blog. Salutes.

J O dijo...

Algun dia me gustaria leer un post de dos lineas.

Rain dijo...

Jo, por favor, revisa en Julio, hay un post de una línea :)

salutes.

Ludovico dijo...

Sonic Youth. Orfebres del ruido. Ellos llegaron a un sitio a donde el resto de nosotros jamas podrá llegar...

Por que no te tendré en msn? hay mucha musica que intercambiar.

Un abrazo

KuruPicho dijo...

Sonic Youth y ceviche, la combinación perfecta par curtir el puerto.En Paragyay, como no tenemos mar, se suele usar pesacados de río como el surubí para preparar el ceviche perano. REcuerdo ahora un cuate de Montse dueño de un local de comida peruana, que vendía como cóctel "leche de tigre"...

rain dijo...

Ludovico,
orfebres del ruido,
es una bonita manera de llamar a Sonic Youth.

:) Con nadie converso en estos tiempos, ahora me desvelo menos, y aún así el bólido tiempo se lleva mi vida...


Seguimos comunicándonos posteando, seguimos aquí.

Gran salute.





***



Apreciado Kurupi, y ¿por dónde anda ese amaigo de Montse, o mejor dicho, sigue existiendo su restaurante?

Cuando coman su próximo cebiche, acuérdense de Rain.

Grandes salutes.

Eleafar Cananita dijo...

uhmmm ceviche de corvina

uhmmm ceviche de conchas negras

uhmmmmm ceviche mixto con mariscos

muero de hambre...voy a chupar limon

Rain dijo...

Cuando estudiaba y era pobre aunque documentada, iba a los comedores populares para conocer la vida más a fondo: eso es lo que decía y me llevé unos sustos muy grandes, como uno que contaré en un post (vale la pena contarlo)
y lo que comí tardíamente en mi vida, porque antes sólo comía potajes naturistas sin ají, fueron las conchas negras.

Qué excelso.

Un tiempo se me dio por comerlas y comerlas, con un placer que me hacía reemplazar un menú por un buen ceviche. Llegué a ese extremo.

Ah, Cananeo, asomé a tu blog y vi que ya te dijeron el título de la pela, por la que preguntabas y yo no lo sabía, hasta que ahora asomé y vi que amablemente te enviaban una respuesta. Pues sí, es una pela que vi por el cable, comenzada y sabía que era de este señor Bigas... :)

Bueno, me voy...tengo sueño.

Chao y ...quiero mi cebiche.
El loco aquel de esos días aparece en mi mente, ooohhh.

Pablo dijo...

"...es tan hermoso ver cómo de un día a otro cambia todo y las flores nacen sorprendentemente,es un acto de prepotencia de la naturaleza..."

Inspiradísimo, Virginia, o la delicada expresión de mi sorpresa de cada primavera.

Mandate un día una receta poética del ceviche, para que los bárbaros podamos atisbar aunque sea de reojo la magia que encierran esos sabores tan violentos que pareciera que te exigen la más completa sumisión...

"...prepotencia de la naturaleza..."

El Apestado dijo...

Minetras no seas una apestada...

IGGIX dijo...

ceviche de conchas negras!supremo!!, cada vez q perpetro huidas al norte, estas se colman de esos sabores q tarde interprete...pero una vez escuchando angie de los rolling stones y apoyado en cierta palmera desde donde mis pensamientos se proyectaban como en una pelicula sin fin, me dieron a probar este plato, y me volvi a enamorar...de la vida y sus misterios, de su pasion
gracias virgin, me transformaste el martes en viernes :)y tambien me recordaste la urgencia de regresar al norte...

Tzarel dijo...

Como sabes, mi existencia blogger deviene en un casualidad: no soy tu alterego precisamente,
soy la compañía de tus ideas mas no una confirmación incondicional. Nos necesitamos en este mundo virtual para ser lo que somos, sin parafernalia. Que basta con lo que escribimos; más allá todo es construcción subjetiva, una complicada trama de contradicciones unidas por una dirección.
Corsaria de tiempos modernos filmando escenas urbanas sería lo que yo designaría para ti si fuera ese Dios de las leyendas, que hace y deshace en este mundo atestado de
desilusiones.
Nos vemos.