10.9.06

Apuntes al azar

Una vida tranquila discurre entre las calles que una maneja en bici y la distancia que separa de ese palacio, allá tan lejos.

Demasiado lejos. Por cada kilómetro, un punto de extravío.


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Leyendo blogs, encuentro historias y posts sobre fantasmas. Recién me doy cuenta que no me asustan. Tan desamparados, solitos, perdidos en la oscuridad, con el eterno insomnio.

Los duendes, esos sí me llenan de pavor como si fueran los personajes fantásticos de una pela de Cronemberg.

Los duendes no existen ¿o sí?
Cuando era chiquita, vi uno medio verde con ojos rojos, entrando de puntillas a mi habitación. No sé si lo soñé, seguramente sí, oh, qué digo...es que hablar de duendes ya me da miedo. Sin embargo, no tanto. Bendito blog, escribo sobre aquel duende y es como si lo matara.

El duende en una postura extraña, con la cabeza ladeada y bizco, tirado en el piso de mi habitación (la de mi infancia). El duende que no resucitará como en esas pelas sobre muñecos siniestros, que renacen de sus cenizas.


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Bienvenido el sol del invierno que se va. El día está animado. Mi niño está contento, dibuja a Mafalda y a sus amigos. Podría hacer sus propias viñetas si quisiera: eso depende de él, claro. Dibuja superhéroes y edificios futuristas.

Esta mañana se siente como si fuera la de una canción que Hope Sandoval obsequia a un niño amable. Hope está en una pradera con sus jeans y su blusa transparente.



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Tengo toda la intención de ir a las galerías de pinturas, en estos días. Comprar cómics, y por lo menos un libro. También quisiera ir a un Concierto de música electrónica, acordarme de cómo se hace un origami, e ir al cine.

Plam, plam, si abro el diario en la sección de noticias, apuntaré una idea. Es que me provoca hacer una disección de la esquizo realidad: así me desquito de la alteración que produce en mí.

Noticias y paseos, un choque. Noticias y la cara de Al dibujando, un choque.
Si uno se habitua a los choques como si partiera un pedazo de carne, sería como deslizarse a esa pendiente llamada indiferencia. Así nada importa, mientras a mí no me falte la sonrisa de mi niño.

Niet, todo importa. La vida importa.

Voy a ir a las galerías de pintura y si hace sol comeré helados.

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Messenger: imagino que se interpreta como escasez de afecto, no conversar por el MSN, siendo posible que uno se movilize y plam, se contacte con los amigos. Imagino que es difícil comprender que uno quisera salir del tiempo y los actos que te niegan la mirada del otro. Que mientras que hablas con el otro, toda tu atención no está en esa conversación: que ha volado el entusiasmo, que preferirías escribir cartas, que todo ha cambiado en esa fisura pequeña de la imaginación.

Ah, es difícil que se comprenda.

Verás, la amistad (suena a prólogo de un rollo, niet, lo evito) se siente, o es que la siento sin complicaciones. Por eso, no darle toques de extrañeza. Y la que escribe, se pone extraña porque sí, porque no sabe cómo ser amable de mentira.



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Así que la gente amable es diversa.


Amable tú, allá con tus meditaciones y sonrisa.
Amable el amigo que envía links para ampliar la visión de un post.

Amable, la bebita que me sonríe y extiende sus brazos para que la cargue.
Amable, el señor que me saluda como si saludara a un personaje maravilloso.

Amable mi vecina que me ayuda a subir las escaleras con los bolsos pesados de comestibles.
Amable el chico que me guiña su ojo izquierdo cuando me ve en la parada de los buses.

Amable, esa canción que P.J Harvey y Tom Yorker cantan como si lo tierno fuera lo más natural del mundo
Amable mi niño que me acaricia la cabeza.

Amables, ustedes que se acuerdan de mí y comentan en el puerto: los diviso sonriente, a veces soy tímida (la mayoría de veces) y otras me siento como una anfitriona en día de gala. Entonces, sé que soy amable.

7 comentarios:

Tzarel dijo...

Llegué y me quedo aquí.
Los lugares amables tienen swing.
¿Amable de mentira?
entiendo que se es amable, pero hay días en que la amabilidad está intervenida por los estados anímicos alterados. En esos días, preferible ser ermitaño.
:)
Si hay que salir por obligaciones, se hace un esfuerzo y se habla poco. Uno no se se gusta en ese estado y calla.

Tzarel dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
Tzarel dijo...

Te contaba sobre Al y los calamares crocantes. Guardo algo pequeño para la bebita.

Amable.

Rain dijo...

Así que hoy es día de las amabilidades..., que se prolongen indefinidamente eh.

:)

enfantterrible dijo...

En realidad todos los días debería ser el día de las amabilidades, y ningún día debería desenterrarse el hacha de guerra. Me encanta tu blog, y lo sabes.

Un beso.

PD: Yo solía dibujar Mafaldas y Guilles cuando era pequeño. =)

Rain dijo...

La gente no tendría cáncer...
:)

ah, los niños fans de Mafalda y sus amigos. Cómo se nota que hay tantos.

Grax y salutes enfant terrible.

Sir Faxx von Raven dijo...

los duendes existen srta lluvia.

en mi casa vive uno burlón,

y crecen tréboles de cuatro hojas todo el tiempo.

y yo, toco la flauta.