3.7.06

Lo que pasa cuando una se pone seria

Lo que pasa es que una escribe un post como el anterior y no lo borra porque hay un amable comentario mas el mío contestando, y ya son 2.

Y se habla de la sociedad quebrantada y quebrantadora como si quisiera ser una de esas personas serias serias que hablan de cómo se han perdido los valores y así, eso y lo otro. Y no soy maestra

y sí soy maestra, de alguna manera lo soy, en casa, fuera de casa, y se me cruzan las ideas. Así que los 'y' son como agujas que hincan fuerte entre el adjetivo y el sustantivo o el verbo y el otro verbo.

Así que comprendo que no me quieras, pues me pongo seria. Y yo que quiero hablar de los jabones aromáticos que anoche compré y de ese lindo libro de poemas con tapa dura de color amarillo fuego. Y de las pantuflas que necesito, de la cara del locutor que lee las noticias y no me gusta.


O que en Namibia se murió una mujer de hambre.



Y que hay días en que quiero correr por toda la manzana y escaparme más allá, por la otra manzana, poquito a poco, más allá, hasta llegar a la dimensión desconocida.


Ahora sí me levanto y riego la flor de verdad y limpio la de papel que también es de verdad, con su color platinado y rojo, en mi escritorio, aquí sobre la compu.

Más tarde contaré cómo me cayó llamarte por teléfono, y naranjas, el destino, con su tarjeta fosforecente,y el discman funcionando, con Björk, cantando Isobel, mientras un pedazo de pay de limón desaparece en mi boca y todos los 'y' se quedan solitos solitos.

2 comentarios:

i dijo...

Rammstein
quedó bakán en el puerto, esa vez que le dedicaste el post a Tim Burton. Podría quedar muy bien otra vez.

:)

Ponte seria, no hay problema y también no te pongas seria, no hay problema.

Lo que vale es que escribas.

Por aquí recalamos los naúfragos en nuestras naves.

Rain dijo...

Había una Editorial: 'La nave de los locos', y Lucho Hernández hablaba d e los naúfragos...

Así que he recordado que siempre quise subirme a una nave. A lo Julio Verne, y volar por el mundo en una vuelta de 8o días, o como Cortázar, podría ser en 80 mundos, qué sé yo, son extravíos...