25.3.06

Amores de cine

A través de los amores de cine, una también ha aprendido a conocer la naturaleza humana. Los personajes delineados en diferentes películas por un actor, dicen mucho de la integridad.
Comprendo que algunas veces se vaya al cine, para ver al actor o la actriz de la que uno anda enamoradiza o enamorada en su amorous inusitado o formado a través de sucesivas películas.
Vería nuevamente 'El observador', film en el que hay una escena inolvidable: cuando el asesino baila. sólo por esa escena porque el film es irrelevante.
Keanu Reaves bailando con su sacón de cuero negro. Escena elegida, escena guardada en la mente. Plasticidad de varón.
Con los amores de cine, todo es irreal y real. Allí están, en el ecrán. Acercarnos a ellos es, vuelvo a afirmarlo, un acto libre.
He llegado a verme paseando en el Parque de Rivadavia, llevándome libros usados, y de pronto encontrando un Dvd' de ' Frenético', film donde Harrison Ford despliega esa mirada tan angustiada. Está buscando a la mujer que quiere, y que parece se ha hecho humo. Conoce a una bella mujer que lo mira como una mujer mira a un hombre que le gusta, más él sólo piensa en la que quiere, y por la que teme le haya sucedido algo terrible.
Al ver a Harrison Ford en ' Firewall', con su rostro de hombre que envejece, experimenté una oleada de afecto que me hizo comprender en cómo el paso del tiempo no nos aleja de aquellos actores y actrices que hemos visto en sus juveniles performances, luego madurando y después con las caras arrugadas como la de Harrison.
Al contrario, el paso del tiempo nos acerca más a los amores de cine. Más, porque así, ese amor cinéfilo se enriquece y se torna poetic poderoso.
La mirada.
Amo la mirada concentrada. Mirada intensa. Harrison Ford es un actor que tiene esa cualidad: en su mirada confluyen sentimientos que son transmitidos al espectador, y a mayor empatía de cinéfilia, más intensa será esa vibración, esa comunicación poetic, erotic, o amical.
Hay algo que he comprendido. No significa ser fría, ser frío, no erotizarse con cuentos de sexo, cuentos de coitos y demás encuentros. Simplemente, ottro es mi registro erótico. Una hermosa mirada activa el detonador erotic, y eso no implica una masturbación mental. Es algo sublime que hace el instante, único, siempre único.
Amores de cine. A veces pienso que me equivoco cuando me veo sola y sola. Al fin y al cabo, siempre tendré a los amores de cine. Y nunca me harán daño ni yo les haré daño. El ecrán los envuelve, siempre los envolverá y yo seré etérea. Etérea y sonreiré.
En la foto, Harrison Ford.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

No pues, ¿acaso hay mayor placer que "los cuerpos enamorados que se encuentran"?

Rain dijo...

Creo que si se es tan apegado a la letra, resulta muy rígido...

Amores de cine, amores de ficción.

Anónimo dijo...

Necesitas verme y sabrás qué es lo rígido y qué no.
Escribiré por otra vía.

Anónimo dijo...

En este post te desconozco ¿o es que has cambiado tanto?

Pateo una caja rota de leche. Pateo mis zapatillas.

Pateo tu foto.

El Piscuis dijo...

mmm, buen punto el de la mirada, es dificil hacer que la sola mirada diga cosas, es algo para trabajarlo...

Muchos no saben mirar

Yo no se mirar

Victoria E. dijo...

Lo importante no es saber mirar, si no amar con la mirada.