8.1.06

El Espíritu elegante y la elegancia física


Contaba Anais Nim, en un tono hondamente triste, que cierta vez Antonin Artaud en una conferencia, recibía las pifias del público, una especie de manada intelectualoide que no entendìa sus gesticulaciones. Lo que Artaud intentaba era comunicarse de una nueva manera, alternando gestualidad y oralidad. Resultò incomprensible y eso golpeò su corazón de platino. Antonin , despuès entraría en un estado de locura, desdeñosamente llamada esquizofrenia, lo que hizo que se le mirara como un loquito peligroso y punto.

Antonin Artaud era elegante. Su espíritu era elegante. Atormentado sí y nunca vulgar. Porque escribía hecatombes verbales, imágenes escritas que hablan de la soledad más rotunda, la del espìritu en combustiòn.
En el núcleo surrealista liderado por Andrè Breton, hubo un momento en el que comenzò la 'depuraciòn', siempre en aras de cierta pureza de ideas -llamèsele ortodoxia visceral- y se expulsò a Artaud. Distinción que naturalmente lo honró históricamente, confirièndole una vez màs el sello de esa elegancia del inconforme, el indoblegable.

Desterritorialización del espacio copado por una ideologizaciòn cercenadora del librepensamiento.

Elegancia: algo natural en quien ha roto con los patrones bienpensantes (modales tiesos, rigidez corporal -alguien tìmido suele bloquear su cuerpo y lo priva de la elasticidad que es elegancia-, institucionalizaciòn de los afectos, etc)
Elegancia fìsica: libertad corporal y plasticidad en la actitud. Indiferencia por los lujos aunque alguna vez se mueva entre tales. Hay lujos y lujos. Es un lujo comer en un restaurante donde se paga en dòlares por unos champignones platinados a lo rococò. Es un lujo agradable que no sè por qué tendrìa que anular si no hago daño a nadie, por ejemplo.
El lujo de comprarse un libro empastado de 'Ulises' de Joyce, sublime. Sì, claro, lo que importa finalmente es el contenido del libro, mas que su carátula y la calidad del papel de sus hojas. Ah, mas, a libros maravillosos, como 'Rayuela', resulta gratísimo tocarlos en bellas ediciones.
Algo así sucede con la elegancia de los hombres y mujeres. Los Borgia, eran una familia extremadamente corrompida. Mataban por matar y se embriagaban en el orgasmo de la vileza copulada. Eran la nobleza en el poder, mas sus decadencias eran terribles y su vulgaridad era el clìmax de sus orgías.
***

Oh, sociedad panóptico, donde se pretende vigilar nuestras vidas mediante leyes, leyes, registros, prohibiciones, embrutecimientos. Allì donde los legalismos se yerguen como banderas, allí, existir resulta anecdótico.
Y nace la anti-prèdica, el neo-happening, la ironía que traspasa el bòlido tiempo.

Tu auto no me interesa
tu dinero, menos
tu elegancia de casimir y eructo después de comer en un restaurante cinco estrellas me resulta detestable: miras con desprecio a los niños vagabundos.
Esa elegancia fashion que conmiserativamente mira las calles pobres de la ciudad es como pus
pus
pus

***

Alguna vez leyendo un magnìfico post, creì que sì, que los manifiestos no sirven. Y me dije, que para què prestarles atenciòn: sin embargo, una/o si quiere puede gritar en su blog y hacer su propio manifiesto. Su manifiesto personal. ¿Por qué no podrìa hacerlo? ¿acaso porque a otros no les gusta? .Manifestarse asistemàticamente.Manifestarse sin intenciòn de deslumbrar, porque lo que se intenta es la naturalidad exultante.
En la tónica del blogueo, entre el afàn de 'deslumbrar' y de escribir en la desgarradura, la fragilidad y la vitalidad, hay una brecha, una separaciòn radical, una ruptura. En esa ruptura hay elegancia del espíritu.
La elegancia jamàs se interna en la mezquindad de alguna ìndole. La mezquindad suele tener sus coartadas, sus argumentos defensivos, sus mentiras o sus justificaciones.

Contradicción motivada por lo pasional: los sentidos en aleaciòn metafòrica se alteran y hay cierto aturdimiento transitorio. Y sin embargo lo pasional no mata la elegancia.

Vienen a mi mente las polèmicas entre Adriano y un blogueador, hace un tiempo. Fue una polèmica en donde admirè y admiro esa capacidad de rebatimiento magistral, que para ser tal, como esencial requisito tiene al conocimiento y a la ironìa. La elegancia esplendente del librepesanmiento.

Y aparece en mi mente Gilles y su vida, su muerte, su luz. Su conocida generosidad y ese rostro, esa expresión.

La elegancia de Gilles: la evoco y amo al gran Gilles.

En verdad hay poca gente elegante.

Amo la elegancia, cómo no amarla.
Ilustración tomada de Google.
Cuando hablo de Adriano, me refiero al autor del blog 'Filum'.
Y al hablar del gran Gilles, me estoy refiriendo a Gilles Deleuze. Dato que conocen los que llegan por aquì con frecuencia. Y lo añado en este pie de nota, para aquellos que llegan recién al puerto.

22 comentarios:

r dijo...

Este post me da ideas para hacer una canción.
Y ya imaginas a quièn se la dedicaría. Ya serìan dos canciones dedicadas para ti.

La elegancia llegò al mundo de los blogs, contigo.

Rain dijo...

Lo que dices es abrumador, r.

Ese es un sueño que siempre he tenido y lo digo, aunque suene algo candoroso: que me dediquen una canción. Una sola. Y dos, es realmente abrumador... mejor decirlo por mail, o no sè, esto es algo de sueño.

¿Es que escribir motiva todo esto?

Bueno, no seré la primera, de hecho hay blogueadoras emblemàticas, sí... y yo lanzo lo que soy, escribiendo y seres como tú, se conmueven...

Y stop, :) GRAX ...

Martín dijo...

Hola, Vir...

En Carta Náutica tengo dos cuentos navideños... Ojalá les agraden a ti y a tu niño… Y si algún cuento se me ocurre lo publicaré en ese blog... Sucede que ahora mi tiempo alterna entre artículos de mi blog y un proyecto algo absorbente… Pero es grato que una chica como tú, cuyo talento aprecio mucho, me reclame un cuento...

Un gran saludo

Martín

Eleafar Cananita dijo...

vaya... sé a qué te refieres aunque yo nunca supe como llamarlo. suelo amar las particularidades, los espiritus desbordados. pero no todos, a veces el espiritu se desborda causando sufrimientos. creo que el espiritu desbordado al que tengo afectos, coincide con tu concepto de elengancia más o menos. claro, tendrá matices, porque de estas maneras no podemos estar seguros de que personalidades apuntamos, o que actitudes. pero adivino. y acierto.

un beso.

Rain dijo...

Martín, por más que una sepa que no hay glorias por las que hay que envanecerse, ya que eso es la mayor necedad, queda lo grato. Saber, escuchar que alguien, en este caso tú, diciendo, que aprecia lo que escribo y que eso se perciba sincero, es grato, cómo no va a serlo.

Leremos tus cuentos. Ya he apreciado tu escritura, sólo que se echa en falta en tu blog 'Cuentos rutinarios'.
Agradezco compartas tus cuentos navideños :)

Grax Martín y hasta pronto.



***




Espero exp`reses màs ampliamente lo que piensas querido Cananeo :)

Sì, comprendo...

Y ya sabes cuánto bien me hace escucharte :)

Chao Eleafar.

Raúl dijo...

Hay dos tipos de elegancia:

una verdadera, que dice: "me gusta el jazz", y otra pretendidamente verdadera, pero corrompida, impostada, de pose, elitista, que dice: "yo escucho jazz" -la diferencia es muy sutil, pero apreciable, porque en esta hay un deje de eliminatoria "cool"-. Es en esta segunda donde se manifiesta lo "intelectualoide", los invitados a los banquetes de los Borgia, la "gauche divine", el Sartre devorador de Simone...En la primera, Isaak Dinesen, una mujer libertaria, una escritora que hace que sus palabras sean mas que un mapa...

Rain dijo...

Ah, la verdadera elegancia, creo, no será mezquina nunca.


Relaciono a la elegancia, precisamente con una autenticidad, algo indefinible a secas.

Y no sé, sobre Sartre, si te extiendes más, te lo agradecerìa Raúl. Por Sartre tengo una valoración, un gran aprecio...
De Simone, simrpre le decía a un amigo mío muy cercano que no la veía pontificadora, y sí pontificada. Eso de las 'vacas sagradas' aterra, ¿sí?

:)

Jazz, jazz, me extiendo, y lo escucho, entonces aparece el breve paraíso...

Gratísimos salutes.

Eleafar Cananita dijo...

a diferencia de raúl;, creo que entre decir "me gusta el jazz" y el "yo escucho jazz" no existe ninguna diferencia, salvo la de volición por un lado y la auditiva por el otro. pero supongo que alguien que dice hacer algo con sus sentidos de manera exclusiva a otras posibilidades a de sonar atorrantisimo. pero no veo porque no sonaría asi de atorrante el que se inclina por la relevanacia de su propia experiencia y su gusto.

mmm creo que la elegancia de la que habla vir& esta por arriba de esto...

si?

o

no?

Rain dijo...

Raúl ¿podrìas venir? ¿dònde andas?

Si comentas lo que ha expresado Eleafar..., sería interesante...

Antee quisiera saber qué dice Raúl...

noemi dijo...

Que bonito post. No reparé en si se oye intelectualoide, meloide, oide o nada, me gustó.

PD Tengo la colección de todos los diarios de Anais.

Besos

Rain dijo...

Ah, què diarios, criticados, como se critica la correspondnedencia entre Miller y ella. Dijeron que son onanismos verbales, dijeron esto, dijeron lo otro.
Críticas, digamos , intelectualoides...

:)

Tengo uno solo, dos perdì en una de nuestras mudanzas...

chao Noemí :)

Eleafar Cananita dijo...

a partir de lo dicho, rebuscaba entre mis apuntes de geometria y encontre la espiral...

decia mi maestro decorador de cupulas: "el medio circulo, figura noble de la arquitectura romanica se quiso utilizar en el masonico arte de goticos, sobre la madera, errando la figura en la calidad de la superficie plana ... es entonces cuando reclamo a los moros como los verdaderos artifices de la elegancia... tomaron el medio circulo como a la concha de un caracol e inventaron la curvatura de la espiral en el diseño y lo explotaron hasta abarrotar los sentidos... ya nos tenían los griegos advertidos con las hojas desenvueltas del helecho, pero fueron los moros los que escribieron el nombre de Ala con ella..."

esa es la elegancia según mi maestro decorador de cupulas... con gusto adjuntaria los diseños y las formulas geometricas para volver recta la curva cuando sobre una media esfera...el tratamiento aureo de la espiral es mucho mas complicado en formulas aritmeticas que en geometricas.

la elegancia es una espiral.

me agradan las personalidades espirales. sea lo que sea que quiera decir con ello.

:)

Rain dijo...

Cananeo, es aparentemente críptico, lo que dices, mas justamente esta tarde leí algo sobre las aqquitecturas renacentistas que plasmaron la belleza de las cúpulas.
La belleza dè las cúpulas se plasma en esa serenidad tan profunda del misticismo o la contemplación . Y eso me lleva a pensar en cómo la elegancia del espíritu asimila diversas esencias y entre las que interioriza está la de cierta serenidad, que no veo como elemento absoluto, si no fundamental que en lo que llamas espiral: contenido en un movimiento constante.

Es apasionante.

:)

Eleafar Cananita dijo...

no se puede ser criptico contigo...

:)

justo revisaba mis apuntes de geometria

Rain dijo...

Recuerdo ahora tus primeras incursiones aquì, hablaste de la geometrìa sagrada :)

Hermosa esa exploraciòn tuya, Cananeo.

Otras miradas...

es lo que se dice una performance secuencial...

Ce dijo...

Llegué tarde pero quiero dejar mi aportación.

Cuando escucho sobre la elegancia o leo como ahora, sólo pienso en alguien:

FANTOMAS

Recuerdo sus cuellos de tortuga y sus guantes.

Su manera de expresarse con las bellezas que le rodeaban.

Su rostro blanco, esa máscara pegada hasta la asfixia en su cara, dejando ver un perfil ¿elegante?

No cabe duda que era la amenaza elegante.

¿Cómo no serlo?

Rain dijo...

Oye Ce, he leìdo muchas fantomas, muchas, perdidas ahora en el bólido tiempo.

Qué comenatrio tan interesante...

Sí, Fantomas tiene un estilo ú-ni-co.

Raúl dijo...

Para circulos, espirales o belleza del cuatrocientos o quinientos enigmatica: "El enigma de las catedrales", de Fulcanelli.

Respecto a las frases anteriores:

Siempre he notado cierto deterioro de la elegancia en las aseveracionies brutales, tajantes, seguras, como una carta de presentacion. El verbo gustar me parece mas humilde. Simple. Dejando una puerta abierta a lo que escuchas, que pueda no ser elegante. Con "Me gusta escuchar jazz" hay una cierta relajacion, un resquicio donde admites que lo que escuchas puede no ser elegante. Con "Escucho jazz" no hay asomo de posibilidad, y estas diciendo que tu gusto es tan exquisito que no admite cuestionamientos. Quiza solo sea celo filologico.

Rain dijo...

Raúl, llegaste. Te esperaba. Ahora comentas la intervenciòn del Cananeo y sí, por allì veo la discrepancia que planteas: por el lado del celo filològico, tal vez extremado, extrapolado...eh.


:)

Eleafar Cananita dijo...

es culpa de la semiotica, ambas palabras son al final una linea de figuritas, un significante de dudoso significado. en cualquiera de los dos casos que planteas, aún si fuere universal la interpretación del símbolo, el sentimiento que este despierta esta en quien lo oye y no en quien lo dice.

jajaja qué se yo

hay vericuetos del lenguaje que al fin y al cabo son eso...lenguaje

:) no molesto mas

Rain dijo...

Caneneo...

¿cómo es posible que moleste alguien elegante?

Rain dijo...

Decìa
cananeo

:)