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14.6.08

Post homenaje a mi padre y a los padres del mundo.

Las fechas conmemorativas, generalmente son vías para que el marketing llegue a su máximo efecto. Paralelamente estas fechas pueden ser y son en muchos casos, maravillosas maneras de expresar concentradamente cuánto amamos a nuestras madres, padres, hijos. Para volver a postear, pensé que debía ser con algo importante para mí y para todos. La presencia del padre en nuestras vidas es clave, como la de la madre, pero no todos los hemos tenido desde nuestro primer aliento de vida. En mi caso yo sólo conté con mi padre, porque la historia mía es una más de las que vemos en países como Perú, donde el caso de abandono de niños demuestra cuánto desamparo existe en lo que es la educación de los niños, su crianza, el paso de sus experiencias que los(nos)forman y nos convierten en lo que somos. La comunidad y todo lo periférico que es lo globalizado influye en nuestras existencias siendo la base, la semilla, la primera influencia la de nuestros padres. O la de la madre sola, la del padre solo, viudo, separado de la madre de su hijo(a) o viceversa. La orfandad es un hecho enfáticamente palpable en el llamado Tercer mundo, sea por la pobreza, la drogadicción, el alcoholismo o por otros motivos, el porcentaje de niños huérfanos testimonia esa soledad a la que se condena a un infante, al faltarle la presencia afectiva de quienes los engendraron. Así las heridas de nacimiento se convertirán en cicatrices, huellas, que unos abren por sentirse carentes de aquello que más anhelaron: el afecto de los padres o del que estuviera cerca. Como si fueran eternos niños huérfanos, abren sus heridas a lo largo de sus caminos. Y es allí donde existe una especie de heroísmo, cuando aquel que cria a su hijo, o aquel que asume la función paterna o materna, engrandece su capacidad amorosa y se la da a su niño en un profundo anhelo de dotarle de lo más elevado de su calidad humana.

En algún post escribí que soy todo lo que mi padre no quiso fuera pero eso no es exacto. Dentro de mí está lo que fundamentalmente él me legó. No tengo el éxito que en sociedades como las nuestras prepondera, pero tengo fuerza, escribo, tengo a mi vez un hijo al cual amo, soy quién soy y he salido adelante en medio de avatares, porque dentro de mí está lo que él me legó. Creo que por ello he sido capaz de discernir cuestiones impostergables en lo político, lo personal, lo afectivo y social. Sé que me he equivocado muchas veces y que posiblemente me volveré a equivocar, que soy sí, imperfecta, con defectos, y sé al mismo tiempo que mucho de lo que opera en mí para reconocerlo, es por mi padre. Papá, un hombre que se fue para siempre, cuando era anciano, después de haberme acogido en su vida como hija suya contraviento y marea. Papá que me contaba hermosos cuentos y que sembró en mí el amor a la lectura trayéndome historietas de Batman y cuentos de Hans Cristhian Andersen. Después las muñecas y otros juguetes, primero los libros, así era Papá obsequioso. Papá y su ponderación por la precisa ortografía y el buen decir.

Padre bailando un tondero y las canciones de los Beatles, sacándose su sombrero, porque él era elegante como aquellos señores de la vieja guardia que escuchaban bellísimos valses y por eso, aunque no me daba cuenta, desde aquel tiempo, comenzé a apreciar la música criolla, los huaynos y los yaravíes.
Padre enojándose cuando no quedaba más que enojarse y era necesario. Sin hacer dudar nunca de su amor paterno, así era papá. Recio y amable.

He sido afortunada y quizás no lo he considerado como ahora al escribir este post homenaje aquí en Puerto Asterix.
Cada día veo a papás raudos hacia sus centros laborales, y sé que entre contradicciones y alegrías, el Día del Padre, será un motivo para reunirse en familia. Sé que existe una especie de heroísmo en las vidas de millones de hombres que en muchos casos frustran sus sueños y destinan sus energías en cimentar sus hogares, esa pequeñas células donde se gestan o combaten los micro y macro fascismos. Este post homenaje aplaude a aquellos padres que confrontan sus limitaciones y acometen con lo más poderoso que tienen en sus vidas, sus capacidades pensantes y afectivas para emprender cada día la educación de sus hijos.

Espero que el Día del Padre los encuentren a todos ustedes predispuestos a reunirse en una celebración donde lo que tanto queremos y que es la ventura, se sienta en todo su esplendor cuando los abrazos y las miradas sean los reflejos de lo que son y creen.

Buscando un vals en honor a los padres encontré este entrañable video donde la voz de Cecilia Barraza magnifica al criollismo. Aparece Luis Abelardo Núñez, el compositor de Cuando habló el corazón en una performance que hallo inolvidable en su singularidad y porque armoniza con el sentido del post y con gozo, lo celebro.
Inmensos salutes papás del mundo.